El pollo asado con tubérculos es una de esas recetas que funcionan siempre. No necesita técnicas complicadas y se cocina prácticamente solo en el horno. La clave está en trabajar bien las verduras —patata, zanahoria, remolacha y cebolla— para que asen junto al pollo y absorban sus jugos mientras se cocina.
Ingredientes (2 personas)
Pollo entero: 1 ud
Remolacha: 4 uds
Patata: 4 uds
Zanahoria: 6 uds
Cebolla: 3 uds
Ajo: 8 dientes
Mantequilla
Sal
Preparación (90 minutos)
1. Precalentar el horno a 200ºC arriba y abajo. Preparar las verduras: pelar las remolachas y cortarlas en 4/6 trozos grandes; cortar las patatas a lo largo en cuartos (si lo preferimos, podemos pelarlas); pelar las zanahorias y cortarlas a lo largo en cuartos; pelar las cebollas y cortarlas en trozos de 2/3cm; pelar los dientes de ajo.
2. En una fuente de horno, colocar todas las verduras cortadas, salar y mezclar bien. Con una cuchara de café, poner unas 10 nueces de mantequilla, repartidas homogéneamente sobre las verduras.
3. Hacer un pequeño hueco en medio sobre el que colocamos el pollo. Salar por encima procurando cubrir toda su superficie. Para conseguir que la piel quede crujiente, hay que evitar rociar el pollo con aceite (y, en general, con cualquier líquido).
4. Cuando el horno esté caliente, meter la fuente y asar el pollo a razón de 25min por kg.
Una receta completa que se cocina en una sola bandeja y sin complicaciones. El pollo queda jugoso por dentro y con piel crujiente, mientras que los tubérculos se asan lentamente absorbiendo todo el sabor del conjunto. Una forma práctica de cocinar pollo al horno para el día a día o para una comida más especial.
