Esta es una de esas pizzas que sorprenden más de lo que parece. Lleva un poco más de preparación que otras, pero merece la pena. El resultado es una pizza muy completa, con una base crujiente y una combinación de ingredientes que funciona muy bien junta.
Ingredientes (2 personas)
- Base para pizza: 2 uds.
- Patatas para freír: 400 g
- Mozzarella para fundir: media bolsa
- Puerro: 3/4 uds.
- Mantequilla: 100 g
- Vinagre balsámico Agro di Mosto
- AOVE
- Sal
Preparación
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Cuece las patatas en agua con sal durante 10 o 12 minutos, hasta que estén tiernas pero sin llegar a deshacerse. Escúrrelas y resérvalas.
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Limpia muy bien los puerros, córtalos en rodajas finas y cocínalos a fuego medio con un chorrito de AOVE, una pizca de sal y unas gotas de vinagre hasta que estén tiernos y ligeramente caramelizados.
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Aplasta las patatas y dóralas en una sartén con la mantequilla hasta que se forme una costra dorada por fuera.
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Precalienta el horno a unos 180º, y coloca la base de pizza en la bandeja más baja durante 3 o 4 minutos. Si te gusta más crujiente, puedes dejarla un poco más de tiempo.
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Cuando ya esté lista, reparte la mozzarella sobre la base, añade las patatas y los puerros, y vuelve a meter la pizza en una bandeja alta del horno durante 2 o 3 minutos. ¡Y, listo!
Ya solo queda cortarla, llevarla a la mesa y disfrutarla. Porque una pizza recién hecha siempre sabe mejor.
